Estamos experimentando una
transformación histórica en la forma en que generamos y distribuimos la
energía. Las nuevas tecnologías de Internet, unidas a la realidad de las
energías renovables, están creando una nueva red de suministro eléctrico que se
almacena y distribuye de forma individual. En un plazo no muy largo de tiempo, millones de personas estarán en condiciones generar
su propia energía verde en casa, en la oficina y en la fábrica, y podrán
compartirla de la misma manera que ahora crean su propia información y la suben
a Internet. En pocos años, millones de edificios e incluso de ciudades serán
auto suficientes energéticamente y marcarán el fin de nuestra alianza con los
combustibles fósiles. Esta transformación está ya en marcha en Europa, donde
Jeremy Rifkin colabora como asesor en un proyecto que revolucionará el
suministro de energía del continente. Por otra parte, diversos países asiáticos
también están interesados en sumarse a este proyecto. En la actualidad este
cambio ya es perceptible en los estados de Texas, Colorado y California, en los
que las empresas eléctricas tienen previsto tender algunos segmentos de la red
inteligente de suministro energético durante los próximos años. Pero no se
trata de la promesa de una energía limpia, sino que esta Internet de la
Energía cambiará nuestra forma de trabajar y de vivir, fomentando la creación
de mercados y de uniones políticas continentales que propiciarán grandes
oportunidades de expansión comercial. Al propio tiempo, significará el fin de las
guerras por los recursos energéticos y el inicio de una nueva era de verdadera
cooperación internacional.
Durante el transcurso de la materia Aspectos Generales del transporte, se hace
hincapié en un hecho histórico que marco a los pueblos del interior del país:
el cierre del ferrocarril hacia el interior. En menos de 20 años, muchos
asentamientos se convirtieron en fantasmas, siendo dejados de lado como
receptores y exportadores de mercadería.
Esto significo un cambio radical para su población, ya que no tuvieron
opción, más que dejar su pueblo y
emigrar a las ciudades más importantes para seguir subsistiendo.
Recientemente tuve la suerte de viajar a la provincia de Mendoza y San
juan. Haciendo Altas Montañas, una de las excursiones, a mi criterio la más
apreciada y recomendada por los mendocinos.
En el trayecto pude apreciar como grandes pueblos se habían desvanecido,
dejando solamente pequeños parajes con
hermosos paisajes, y las vías abandonadas (compañeras de todo el camino) de un
tren que jamás volvió a pasar [dejo un enlace sobre este tema que me pareció interesante: http://www.patagonia-argentina.com/pueblos-fantasma]
La guía que nos acompaño nos menciono del desafío del corredor Bioceanico,
que se viene proyectando hace tiempo. Este había llamado mi atención años atrás,
ya que además de acortar distancias, facilitar la integración y el
intercambio abriría caminos perdurables hacia el futuro de la
economía Argentina, evitando la saturación vial, ahorrando energía y mejorando la seguridad vial.
Algunas fotos de la maqueta que tome en el hall de la Intendencia de la
Quinta Región:
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